ORGULLO Y PERJUCICIO DE JANE AUSTIN


En el centro de esta sociedad se encuentra la adorable y muy alocada familia Bennet, con sus cinco hijas casaderas, de entre 15 y 23 años (de mayor a menor: Jane, Elizabeth, Mary, Kitty y Lydia). La señora Bennet ve el matrimonio como única esperanza para sus hijas, pues tras la muerte del señor Bennet las jóvenes quedarán abandonadas a su suerte cuando Williams Collins (primo de las muchachas y heredero de todo, debido a que la propiedad forma parte de un mayorazgo) tome posesión. El mayorazgo sólo se transmite por linaje masculino, de manera que, al fallecimiento del padre, la madre y las hijas perderán la mayor parte de la fortuna. La señora Bennet está muy emocionada por las noticias de la llegada de un hombre soltero “de considerable fortuna” al vecindario: Charles Bingley. El señor Bingley ha alquilado la finca Netherfield, donde planea establecerse temporalmente con sus dos hermanas, la señorita Bingley y la señora Hurst, así como su cuñado, el señor Hurst. La señora Bennet espera casar a alguna de sus hijas con el señor Bingley.

Poco después, Bingley y su grupo, que ahora incluye a su amigo íntimo, Fitzwilliam Darcy, acuden a un baile público en el pueblo de Meryton. Al principio, Darcy suscita admiración debido a su elegante figura y sus ingresos de 10.000 libras al año. No obstante, rápidamente los vecinos lo consideran orgulloso, alguien que los desprecia como socialmente inferiores. De hecho así lo considera la familia Bennet, cuando Elizabeth Bennet oye a Darcy declinar la sugerencia de Bingley de que la saque a bailar, pues no la encuentra suficientemente hermosa para merecer su atención. Este comentario la hiere en su orgullo y aprovecha cualquier ocasión para hacer uso de su ingenio, permitièndose ironías que bordean lo admisible en una joven. Bingley, por su parte, resulta muy agradable, baila con varias de las jóvenes disponibles en el lugar, pero desde el principio muestra una decidida admiración por Jane Bennet, la mayor de las hermanas.

Durante una velada, el señor William Lucas sugiere a Elizabeth como compañera de baile para Darcy y ésta lo rechaza, debido a que él anteriormente había expresado que no bailaría con ella; sin embargo, durante un segundo baile celebrado en Netherfield él le pide un baile y ella acepta. Durante el baile discuten fríamente y Elizabeth (Lizzy) cada vez le soporta menos. Por su parte, Darcy cada vez la admira más, aunque no deja de notar el terrible comportamiento de sus hermanas menores, su madre (que se la pasa jactándose de que Jane se casará con Bingley) y su padre, lo cual hace que la desestime como posible pareja. El señor Collins propone matrimonio a Elizabeth, pero ésta lo rechaza tajantemente. Aunque la señora Bennet intenta promover el matrimonio, el señor Bennet, quien no siente gran simpatìa por su sobrino, apoya la decisión de su hija favorita.

Mientras tanto, Elizabeth empieza a sentirse atraída de un oficial recientemente llegado, el señor George Wickham, que afirma que ha sido privado de su legítima herencia nada menos que por el señor Darcy, con lo que se fortalece la reprobación de Elizabeth, dados los prejuicios que tiene hacia él. Después que Elizabeth rechaza al señor Collins, éste se casa rápidamente con Charlotte Lucas, la mejor amiga de Elizabeth, quien acepta su ofrecimiento con una estimación realista de sus opciones, dado que ya ha cumplido 27 años y sólo tiene una pequeña dote

Elizabeth visita a Charlotte, que vive ahora bajo el dominio de la tía de Darcy, Lady Catherine, una mujer acostumbrada a imponer su voluntad sobre la vida del resto. Estando con ellos, Darcy visita a la condesa, quien resulta ser su tía, y se aloja en su casa en la propiedad vecina, Rosings. Elizabeth y Darcy se ven obligados a verse muy frecuentemente. Sin embargo un día el Coronel Fitzwilliam, primo de Darcy durante una conversación con Elizabeth revela que oyò decir a éste que libro a un buen amigo de un matrimonio inconveniente, lo que confirma las sopechas de la joven respecto a su responsabilidad en las penas de su hermana.

Elizabeth queda avergonzada a la vista de estas aclaraciones y reconoce que el orgullo y el prejuicio la habían cegado, así también reconoce tras esta misiva que ante el comportamiento galante de Wickham había decido atribuirle cualidades de las que ahora comprendía que carecía tras repasar los actos y comentarios que recordaba de él; de la misma forma el carácter silencioso de Darcy había preferido calificarlo como señal de defectos sin detenerse a ver la amabilidad y rectitud que había demostrado en varias ocasiones desde que se conocieron. Tras razonarlo, no le queda más que aceptar también que el caballero tenía razones válidas para censurar a sus padres y a sus hermanas menores, ya que incluso ella sentía vergüenza ajena por su forma de actuar en los eventos sociales y que Darcy simplemente ha demostrado con sus actos la misma preocupación y aprecio por Bingley con que ella actuaría por Jane. No obstante, lamenta el haber rechazado a Darcy y sólo desea volver a verlo.

 

Elizabeth descubre accidentalmente el papel de Darcy gracias a los despreocupados comentarios de Lydia, más tarde confirmados por su tía, la señora Gardiner. Este acto final completa un giro radical en los sentimientos de Elizabeth y comienza a lamentar haber rechazado la proposición de matrimonio que le hiciera Darcy y comprende que las primeras impresiones, guiadas por el orgullo y el prejuicio, no siempre son las verdaderas. Sin embargo, no guarda esperanzas de ningún tipo de acercamiento con Darcy razonando que fue demasiado cruel para rechazar su confesión y aun cuando este se mostró amable y atento con ella en Pemberley, ahora que su hermana menor ha generado tal escándalo él debe haber descartado cualquier interés de relacionarse con los Bennet, especialmente tomando en cuenta que esto le significaría convertirse en cuñado del despreciable Wickham.

Lady Catherine descubre los sentimientos de Darcy hacia Elizabeth, lo que amenaza su ambición, largamente sentida, de casarlo con su propia hija. Mientras Darcy se encuentra en Londres, su tía visita inesperadamente a Elizabeth y con brusquedad intenta presionarla para que declare abiertamente que no existe un compromiso ni interès de su parte por Darcy; la orgullosa muchacha, frente a la grosera e impertinente actitud de la mujer rechaza aceptar o reconocer alguna cosa de lo que ésta le ordena, por lo que la duquesa debe retirarse molesta y sin conseguir nada. Irónicamente, éste hecho sella la relación entre Elizabeth y Darcy, pues cuando Lady Catherine se queja a Darcy de la obstinación de Elizabeth, él se da cuenta que los sentimientos de ella han cambiado, razonando que alguien como ella no tendría reparos para enrostrarle a su tía el desinterés su desinterés si este realmente existiera lo que le da esperanzas suficientes para intentar declararse otra vez. Cuando Darcy le propone matrimonio por segunda vez, Elizabeth acepta.

Jane y Elizabeth se casan poco después con Bingley y Darcy, respectivamente. Tras su matrimonio, Elizabeth y Darcy se establecen definitivamente en Pemberley junto a Georgiana, quien se ha convertido no sólo en su cuñada, también en su mejor amiga; allí los tíos y el padre de Elizabeth se vuelven visitantes asiduos y familiares muy apreciados para Darcy; tras algún tiempo Bingley compra una propiedad junto al hogar de su mejor amigo para felicidad de ambas esposas. Se menciona que Catherine aprovecha las amistades de sus hermanas y cuñados para asistir a eventos de la alta sociedad, pero ahora que está lejos de la influencia de Lydia, se ha convertido en una joven mas centrada y correcta. Mary carece de pretendientes, pero al ser la única soltera recae sobre ella la obligación tradicional de quedarse en casa y dedicarse a cuidar a su madre, cosa que no le molesta ya que la vida le parece mas grata ahora que solo ella vive allí y no siente que es ensombrecida por el atractivo de sus hermanas. La única molestia eran Wickham y Lydia de quienes se insinúa que el pobre amor entre ambos había muerto rápidamente y ninguno era fiel, pero continuamente visitaban y abusaban de la hospitalidad del inocente y amable Bingley al punto de hacerlo perder los estribos y sacarlos de la casa en una ocasión; también constantemente se veían llenos de deudas por lo que Elizabeth intentaba ayudarles por medio de sus propios ingresos, pero rápidamente lo despilfarraban y nuevamente había que ayudarlos con más dinero o a buscar viviendas más baratas. Finalmente se menciona que tras algún tiempo Darcy y Lady Catherine hicieron las paces e incluso ella los visitaba ocasionalmente.

Anuncios

Una respuesta a “ORGULLO Y PERJUCICIO DE JANE AUSTIN

TU COMENTARIO...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s